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lunes, 28 de junio de 2021

La «izquierda» retrógrada y la «izquierda» posmoderna frente al colectivo LGTB; Equipo de Bitácora (M-L), 2021


[Documento publicado originalmente en 2020. Reeditado en 2021]

«En lenguaje político, el término «izquierda» y «derecha» se utilizaban respectivamente para mostrar una posición más progresista o conservadora respecto a una ideología o postura concreta. Dentro del marxismo el binomio «izquierda» o «derecha» también se ha utilizado, pero ha de saberse el qué se está a la izquierda o derecha y respecto a qué, por ejemplo, la socialdemocracia estaría más a la izquierda que el liberalismo, pero más a la derecha que el anarquismo. Esto no son sino conceptos del lenguaje, herramientas que nos ayudan a comprender mejor ciertas realidades. Así, cuando desde el marxismo, por ejemplo, se habla de desviación de «izquierda» o de «derecha», normalmente se refiere a algo que se escora fuera del marxismo y su eje central. Generalmente, cuando se habla de «desviaciones derechistas» nos referimos a concesiones ideológicas hacia el enemigo, a su adaptación, a pecar de una relajación de la disciplina individual o de grupo. Por contra, cuando hablamos de «desviaciones izquierdistas» solemos referirnos a maximalismos de o todo o nada, a cuando se intentar encajar mecánicamente una situación del pasado con una actual que no tienen nada que ver, a no saber calibrar nuestras fuerzas y las del contrario. Es cierto que la primera se suele identificar con el reformismo y el posibilismo político, mientras la segunda casa mejor con el anarquismo y el aventurerismo. Huelga decir que quien conozca al anarquismo sabrá lo poco disciplinado que es, así como cualquier que sepa cómo se las gastan en las filas reformistas conocerá que el exceso de optimismo bien puede ser una de sus señas perfectamente. Conclusión: ningún movimiento político es plenamente de «izquierda» o «derecha» en lo ideológico; ningún grupo pseudomarxista sufre solo de desviaciones «izquierdistas» o «derechistas», aunque, como en todo, se tiende más hacia uno u otro. 

Al marxismo, como ideología abanderada de los movimientos obreros del siglo XIX se la englobó rápidamente con los movimientos políticos de izquierda. Nosotros no traficamos ni especulamos por lo que ha de considerarse «izquierda» en nuestra época. Si identificamos el término «izquierda», como también se ha venido haciendo históricamente, como sinónimo de progreso, y a este, como superación de la sociedad actual, hay que ser concisos en el análisis para no dar lugar a equívocos, puesto que no podemos caer en el juego de otras corrientes antimarxistas conocidas por su cariz conciliador. Para los nuestros, la única «izquierda» verdadera, la única «izquierda» revolucionaria, que está con la clase obrera y el resto de las capas trabajadoras y útiles de la sociedad, la única corriente que además representa sus intereses de forma real –científica–, y honesta –sin ocultar sus errores–, es el marxismo, socialismo científico o como guste, el nombre es lo de menos. Y este tiene un nudo troncal muy definido que no puede ser disimulado. La cuestión es, pues, aprender a distinguir su esencia de su interesada adulteración. 

Es esta doctrina y no otra la única capaz de presentar una alternativa real y seria. Dado que no puede haber dos verdades, el ser humano que quiera emanciparse a sí mismo y a los suyos del sistema capitalista no podrá adoptar dos ideologías para tal fin
». (Equipo de Bitácora (M-L); Fundamentos y propósitos, 2020)

Siendo consecuentes, si ligamos el término izquierda a lo revolucionario, al progreso, y esto es el marxismo, ninguna «izquierda» que contenga en su seno pensamientos retrógrados y posmodernos puede ser una verdadera izquierda. Pero antes de continuar deberíamos aclarar algo que se olvida con demasiada facilidad.